Como afirmábamos en anteriores editoriales el poder no se agota en los aparatos de funcionamiento del Estado, los partidos políticos y los grupos económicos sino fundamentalmente se encuentra en cómo se relacionan los sujetos en la sociedad. En este sentido la fortaleza del poder no está solamente afuera ya que también la encontramos en nosotros mismos organizando nuestra subjetividad en identidades adecuadas a las formas de las clases dominantes. Por ello, como plantea León Rozitchner,
La situación que como Unidad Académica estamos atravesando manifiesta el colapso del sistema educativo del país: universidades que ya no pueden garantizar el mínimo funcionamiento por la crisis presupuestaria y por la emergencia edilicia en la que transcurre la vida institucional; una altísima planta docente que sostiene las actividades académicas sin recibir remuneración alguna , más otra considerable proporción con sueldos que apenas superan los valores de un plan asistencial; una gran mayoría de trabajadores no docentes que no pueden garantizar su mínima subsistencia
Gran parte de las adolescentes que llegan a la consulta por los llamados cuadros de trastornos alimentarios (anorexia, bulimia o combinados), que siempre incluye la enorme insatisfacción con su imagen corporal, están afectadas por problemáticas de violencia graves, dentro del ámbito familiar, silenciadas o encubiertas. Lo oculto y latente se hace manifiesto en algún momento del vínculo terapéutico con ellas.
El capitalismo globalizado ha logrado al tan deseado momento histórico propuesto por Adam Smith y alcanzado contemporáneamente por los secuaces de Hayek con su escuela económica - y derivadas- junto a la complicidad de los gobernantes títeres - en cualquier parte del mundo son iguales, aún en los países centrales ya que trabajan para los mismos intereses especulativos financieros y económicos- que han vendido lo mejor que tenemos, los recursos humanos, además del medio ambiente, a los mejores postores para esos políticos, pero que nunca ha sido lo mejor para los pueblos.
Las instituciones de la democracia argentina exhiben, con toda nitidez, las severas limitaciones -y, desde mi punto de vista, incurables- de la democracia capitalista y los obstáculos formidables que, en un país de la periferia como la Argentina conspiran para impedir el pleno desarrollo de un proyecto democrático.
“¿Cómo pensar, y cómo continuar pensando, en los tiempos que vivimos? ¿Existe aún alguna perspectiva desde la cual trazar el perfil de una humanidad en continua agitación y a la vez inmóvil, instalada en la afirmación paradójica de que ya no será posible afirmar absolutamente nada? Una humanidad en fuga, que tolera apenas el hastío de sus propias astucias, que disfraza su identidad o su vacío bajo una serie interminable de decorados, disfraces y simulacros...”
¡Algo habrán hecho! ¡Por algo será! ¡No te metás! Señor, ¿sabe Ud. dónde está su hijo ahora? ¡El silencio es salud! ¡Que robe pero que haga algo!
Son frases de amenaza e impunidad que reflejan una de las múltiples vías a través de las cuales se sembró la semilla del terror y se naturalizaron la corrupción, la impunidad y la muerte a lo largo de décadas.
En una época signada por el triunfo de un capitalismo que convierte a los sujetos en objetos de consumo, los niños y adolescentes adquieren un lugar de mucho peso, ya que cuando más salvaje es el mercado, más requiere de nuevos artilugios que sumen consumidores. Su consecuencia es convertir a los chicos en fuertes consumidores, como lo ratifican las miles de propagandas que se dirigen directamente a ellos, con el consiguiente efecto de pasivización que ejerce sobre su subjetividad.
Cuando el mundo tira para abajo (1)
* “La idea de protegernos estaba en todas partes” (2), escribe Gabriela Cerruti sobre su vida de adolescente en Punta Alta, cuando era la íntima amiga de María Elena, hija del siniestro “Tigre” Acosta cuya actividad genocida en la ESMA les era desconocida tanto a Gabriela como a sus amigos. Agrega que había una constante advertencia inculcada a los hijos y sus amigos: “el terror a que les lavaran el cerebro” (3), y fundamenta más adelante: “Había cosas atroces que les habían pasado a jóvenes como yo, puros y con buenas intenciones, que se habían dejado convencer por ese monstruo acechante” (4).
Hace apenas unos días, el 13 de Octubre (día del Psicólogo), en un sencillo acto, se le puso el nombre de Beatriz Perosio al Centro de Salud Nº 9 de la Ciudad de Buenos Aires, situado en el barrio de la Boca.
Ante un auditorio no tan uniformemente entrado en años como cabría suponer, fueron tomando la palabra distintos funcionarios para auto-ensalzar lo bien que se hacen las cosas. Alcanzaba como prueba el nombre impuesto al Centro en cuestión.
Pero, pese a ello, el único aplauso cerrado y sincero de la mañana se lo ganó Graciela Perosio (hermana de Beatriz, invitada a hablar casi por compromiso) cuando en muy pocas palabras sostuvo que el mejor homenaje hacia los desaparecidos es hacer aparecer y dar nueva vida a sus ideas, aquello por lo que luchaban.
El objetivo de este trabajo es arrojar luz sobre algunos dispositivos, en gran parte sutiles, que sostienen el rechazo, la condena y/o la patologización de la homosexualidad y sus posibles efectos en la subjetividad de las personas homosexuales e indagar la presencia de la homofobia en la clínica psicoanalítica actual2. La relevancia de nuestro recorrido está justificada en el análisis de tres situaciones:
a. bibliografía que aún sigue considerando la homosexualidad como una patología;
b. psicoanalistas que realizamos nuestra práctica en esta sociedad y en este momento histórico, internalizando la homofobia social, con los consecuentes efectos sobre nuestras prácticas;
c. sujetos cuya elección de objeto es homosexual y, por diversos motivos, demandan un psicoanálisis.
Una mujer incentiva sexualmente a su pareja mediante un método que termina por matarlo. Desesperada por lo ocurrido, le corta el pene y se lo introduce a sí misma en un vano intento por perpetuar el goce. Mientras el hombre estaba vivo, sus órganos y los de la mujer formaban una máquina de deseo. Pero cuando el desacople ya no es posible, porque lo que producía placer permanece “pegado” a la piel y ausente de otra subjetividad, acontece el horror. Esto ocurre en una de las últimas escenas de la película japonesa El imperio de los sentidos, de Nagisa Oshima.
La Editorial Topía editará en los próximos meses una nueva obra del psicoanalista Christophe Dejours. Dejours es un autor del cual se han traducido pocas obras a nuestro idioma.
Este libro, de gran repercusión en Francia, publicado por Ediciones Seuil, es un hito en la obra de que aborda la situación social actual desde una perspectiva novedosa.
A continuación ponemos a disposición del lector de Topía el primer capítulo de esta obra.
I. Así como los muertos nos hablan de la muerte y ningún muerto ni todos los muertos son la muerte, y menos aún la eternidad, así también la pobreza.
Cada pobre vive la temporalidad estricta de su pobreza, sin embargo no la agota ni confunde su sustancia –propia e indeclinable por su sentido de trascendencia– con esa pobreza que no es en su origen naturaleza, menos aún designio de la divinidad. (Es inconcebible una perfecta divinidad que haga “trampas” a sus criaturas , pervirtiendo con la aparición de la pobreza ese poder de acción en libertad que define lo humano, que hace de lo humano el espejo donde la vida se refleja como amor en los ojos del otro).
Esta columna trata de la historia de dos mujeres muy distintas entre sí, que perteneciendo a dos culturas y tiempos históricos diferentes son partícipes importantes de los centros de poder. Conocen, de distinta manera, la cocina de la historia que viven. Una fue la secretaria de Hitler , Traudi Junge , la otra nuestra conocida María Julia Alsogaray , polifuncianaria del gobierno de Menem y recientemente liberada. Se trata, es suma, del poder y de las debilidades y fortalezas de cada una de ellas en el ojo de la política de su tiempo.
Mientras cursaba la escuela secundaria visité por primera vez, junto con una profesora y un grupo de compañeras, el hospicio de mujeres de Lomas de Zamora. En un momento dado, me entretuve hablando con algunas de las internas y, cuando quise volver a reunirme con mi grupo, ellas me señalaron un atajo. Así me encontré atravesando lo que después supe era el pabellón de mujeres que habían estado en situación de prostitución. Me llamó la atención la gran cantidad de mujeres que había en ese pabellón.
Tanto la entidad familia como la entidad Estado tienen presencia material. Pero no se puede afirmar que el Estado contemporáneo opera a imagen y semejanza del que se concibió en los orígenes de su ser –el Estado Nacional (EN). Así sucede con el paradigma familiar. ¿Por qué? Como ha sido dicho, el EN ha desertado de sus funciones de surtidor material y de supuestos subjetivos1 y la subjetividad contemporánea se piensa sin la realidad que fue columna vertebral de la subjetividad ciudadana y le dio sustancia. Ésta se producía primariamente en el seno de la familia nuclear burguesa (Fnb).
EDITORIAL: La cólera neofascista y la trama corposubjetiva en la que se desarrolla el miedo. Enrique Carpintero
DOSSIER: LA POTENCIA DE LA ALEGRÍA EN TIEMPOS DE CÓLERA Cristián Sucksdorf, Tom Máscolo y César Hazaki Además escriben:Ariadna Eckerdt, Juan Duarte, Mabel Bellucci
Trotsky y el psicoanálisis. Helmut Dahmer
ÁREA CORPORAL: Signos de identidad. Tatuajes, piercings y otras marcas corporales. David Le Breton
TOPÍA EN LA CLÍNICA: EL PSICOANÁLISIS A DISTANCIA TRAS LA PANDEMIA. Eduardo Müller, Marina Calvo, Lucía Plans y Agostina García Serrano
Carla Delladonna (compiladora), Rocío Uceda (compiladora), Paulina Bais, María Sol Berti, Susana Di Pato, Marta Fernández Boccardo, Romina Gangemi, Maiara García Dalurzo, Bárbara Mariscotti, Agustín Micheletti, María Laura Peretti, Malena Robledo, Georgina Ruso Sierra