La pregunta acerca de la razón del movimiento rectilíneo y constante planteada por Aristóteles fue invertida, luego de 20 siglos, por el genio de Newton: lo que requería explicación no era el origen de ese movimiento sino su desviación o su detención. Y la Ley de Gravedad fue la respuesta a esta original pregunta. Algo parecido sucede con los planteos freudianos. Quisiera referirme -en relación a la crueldad- a tres de esos interrogantes originales.
La clínica del superyó nos convoca a un análisis de la implicación profesional. Nuestros diversos professares teóricos y técnicos devienen equipamientos donde los cultivos puros de pulsión de muerte no son difíciles de encontrar. Propongo una reflexión sobre lo mediocre, para lo cual tenemos primero que verlo como figura, cuando casi siempre nos acostumbramos a que sea el fondo.
La ubicación de la realidad en las alucinaciones1 no presenta ninguna dificultad para nuestro sentido común; éste simplemente afirma que las “voces” o las “visiones” que el alucinado cree percibir y ubicar en la realidad, en realidad no existen más que en su imaginación. Sin embargo esta afirmación, como veremos, es errada: los alucinados, en verdad, no creen que su alucinación sea parte de la realidad.
Otto Fenichel nace en Viena en 1897 dentro de una familia judía acomodada. La atmósfera cultural fue, como se sabe de la Viena de aquel entonces altamente favorable. La única respuesta digna frente al antisemitismo reinante es la rebelión. Fenichel representa junto con Siegfried Bernfeld (1892-1935) y Wilhelm Reich (1897-1957) el primer y mas serio intento de conciliar orgánicamente el marxismo y el psicoanálisis freudiano1. Todos ellos judíos emigrante que huían de la barbarie nazi. Todos, políglotas al igual que Freud.
Las preguntas sobre lo obvio encienden los caminos del pensamiento.
¿Por qué hace muchos años que cualquiera que sea psicoanalista y a la vez marxista es señalado como Freudomarxista, con su derivado bastardo, psicobolche?1
" 'Finster in de oign', frase en idish, que significa: oscuridad en los ojos. Esta frase la escuché desde que tengo memoria. Es parte de ese inalienable idioma de la infancia. Muchas veces, mezcla del español y el idish. Un idish nunca aprendido, en muchas ocasiones usado por los adultos para que los niños no sepamos algo que no debíamos todavía conocer, y así, entonces, rápidamente entendido por nosotros.
Entre los escritores argentinos, Roberto Arlt es el que mejor describió las vicisitudes de los habitantes de nuestra ciudad. La fuerza de su poética urbana se encuentra en la solidez
e intensidad de sus obras, cuyo universo fascinante trasciende la época en que fueron escritas. Una de ellas es Saverio el Cruel, que se estrenó en el teatro del Pueblo en el año 1936. Allí Roberto Arlt muestra algunas cuestiones que hacen a la actualidad de nuestra cultura: los sueños de poder, la manipulación de las creencias, la lógica de la confabulación y la ficción de los hechos.
Desde un principio, lo masoquista me disgustó y siguió irritándome en lo mas profundo. En el lenguaje cotidiano, se entiende por masoquismo el placer en el sufrir. Me interesa en primer instancia por el susodicho “masoquismo cotidiano y normal” y el concepto de “masoquismo femenino” en el psicoanálisis.
El legado de Arminda Aberastury al psicoanálisis de niños es indudable, tanto en la Argentina como en otros países de Sudamérica. Los términos “devolución”, “hora de juego diagnóstica”, “historia evolutiva” son parte de un “saber” relativo al análisis de niños y pertenecen a un conjunto semántico que se llamó Arminda Aberastury. La APA, perteneciente a la IPA, fue en un tiempo la asociación psicoanalítica más importante de América Latina, y en materia de psicoanálisis de niños, su personaje sagrado y “kleiniano”, fue Arminda Aberastury.
Respuestas a un cuestionario realizado por Topía Revista
Artículo parecido en Topía revista N° 37/ abril 2003.
La formación de analistas es un tema complejo. Mucho más en la situación en la que vivimos en el país. Fernando Ulloa fue y es protagonista de experiencias novedosas en ese ámbito: estuvo en la APA, renunció a la misma junto a Documento, fue docente universitario en diferentes épocas, organizó formación para residentes, estuvo en la Federación Argentina de Psiquiatras y en contacto con una multiplicidad de instituciones. Pero sobre todo, además de ser “formador” de diferentes generaciones de analistas, conceptualizó dichas experiencias en numerosos textos.
Más acá de las condiciones históricas que entornan dando sentido a nuestro accionar cotidiano, es posible que una de las tensiones mayores que se plantean entre nuestras teorías -aquellas con las cuales sostenemos la clínica cotidiana- y los nuevos tiempos que corren, resida en la pregunta que nos formulamos cuando en los pasillos de los congresos, de las jornadas y de los seminarios que compartimos nos preguntamos hasta dónde nuestro pensamiento es un pensamiento de "este tiempo".
El presente tiene que devenir pasado si es que han
de obtenerse de él unos puntos de apoyo para formular
juicios sobre las cosas venideras. Sigmund Freud
Hace ya tiempo que la clínica nos viene interpelando de un modo acuciante, sacudiendo anteriores referentes conceptuales, dispositivos y modos de intervención. Los servicios hospitalarios se encuentran desbordados por demandas tan perentorias como difíciles de abordar con el instrumental teórico - clínico que era habitual años atrás. Se trata de situaciones individuales o vinculares que requieren múltiples abordajes y ponen a prueba a los equipos terapéuticos, en una tarea clínica que por momentos semeja un batallar sin pausa contra la pulsión de muerte.
El TUS, Terapia de una Sesión, fue hijo de la necesidad. Comencé a usarla
hacen más de 20 años, en mis tiempos de psicoargonauta, cuando, exilado,
trabajaba en Bahía, Rio, Sao Paulo, Madrid y Valencia. Psicoanalista
itinerante. Fue en la década del 70 y yo estaba bastante influenciado por
las terapias alternativas. Esalen era la Mecca. Despues, cuando volví al
redil freudiano, arrepentido por mi heterodoxia, no supe apreciar cuanto
José Bleger, tal vez el analista que más influyó en mi adicción al psicoanálisis, encarnó el objeto winnicottiano. Si algo atravesó su vida fue esa vocación para estar adentro y afuera o, peor aun, para nunca estar adentro y jamás estar afuera. Lo menos que podría decirse de él es que se llevó mal con las instituciones que lo albergaron y con las que jamás pudo cortar. Con la burguesía a la que pertenecía, con el judaísmo, con la institución psicoanalítica, con el Partido Comunista, con el matrimonio. Siempre dentro y fuera, y nunca conforme.
Hay una falta... gran cantidad de escritos que podríamos denominar
técnicos hablan de esto en psicoanálisis, una falta que es propia del
psiquismo, de la estructura psíquica, una falta en las tres dimensiones de
la estructura psíquica según J. Lacan.
Este texto fue leído en las Jornadas de homenaje a Marie Langer realizadas el 3 y 4 de setiembre de 2002. 1 Incluirlo como nota editorial tiene por objeto plantear que la esperanza permite la búsqueda de una verdad en permanente construcción. Es decir, de una verdad que articula sentidos, que posibilita la elaboración, al construir el pasado dando cuenta en el presente de la historia que lo constituye, para de esta forma permitir la memoria.
Los franceses tiene un verbo que no encuentra traducción justa en español: flâneur. Flâneur es el arte de pasear sin rumbo fijo, mirándolo todo, disfrutándolo todo como si por primera vez se saliera al mundo.
Para nosotros podría ser pasear. O vagar. Pero en todo ellas algo queda por fuera. Porque es todas ellas, más un plus inefable. La experiencia del flâneo es inefable en el español que conocemos.
I-
Del cogito llega a nuestros días el prestigio de una operación que merece su pregunta: ¿cuál fue su valor para que a través de las siglos perdure su mención y a su autor los honores?
EDITORIAL: La cólera neofascista y la trama corposubjetiva en la que se desarrolla el miedo. Enrique Carpintero
DOSSIER: LA POTENCIA DE LA ALEGRÍA EN TIEMPOS DE CÓLERA Cristián Sucksdorf, Tom Máscolo y César Hazaki Además escriben:Ariadna Eckerdt, Juan Duarte, Mabel Bellucci
Trotsky y el psicoanálisis. Helmut Dahmer
ÁREA CORPORAL: Signos de identidad. Tatuajes, piercings y otras marcas corporales. David Le Breton
TOPÍA EN LA CLÍNICA: EL PSICOANÁLISIS A DISTANCIA TRAS LA PANDEMIA. Eduardo Müller, Marina Calvo, Lucía Plans y Agostina García Serrano
Carla Delladonna (compiladora), Rocío Uceda (compiladora), Paulina Bais, María Sol Berti, Susana Di Pato, Marta Fernández Boccardo, Romina Gangemi, Maiara García Dalurzo, Bárbara Mariscotti, Agustín Micheletti, María Laura Peretti, Malena Robledo, Georgina Ruso Sierra